Situación de mercado en el que la competencia entre las empresas se realiza bajando los precios de venta, reduciéndose el beneficio normal, sin llegarse a cubrir, en ocasiones, los costes fijos. Suele plantearse por una caída de generalizada o particularizada de la demanda, la entrada de un nuevo competidor o por intereses de aumento de cuota de mercado. La mayor competitividad que plantean las franquicias suele generar estas respuestas en sus mercados (sectoriales y/o locales) por parte de las empresas ya establecidas en ellos.