Periodo al final de una temporada de ventas en el que un establecimiento comercial reduce el precio del stock sobrante con el objeto de conseguir su salida y evitar su disponibilidad al inicio de un siguiente periodo en el que su venta se prevé más complicada. Se aplican en tipos de actividades en los que los productos quedan sujetos a modas y tendencias estacionales de consumo. En franquicia, el franquiciador aportará al franquiciado todo tipo de detalles para planificar, organizar, comunicar y desarrollar eficazmente los periodos de rebajas, pudiendo indicarle al franquiciado, como en cualquier otro tipo de tarifa, una recomendación de los precios rebajados.